¿ Para qué sirve un padre ?
¿Son imprescindibles los hombres de la casa?
Beneficios para el hijo. Pero, sin duda, los que más se benefician de la presencia de papá son los hijos. Todas las investigaciones demuestran que los progenitores, no importa cuál sea su estado social, cultural o económico, pueden jugar un papel crítico en el desarrollo de sus hijos. Cuando el padre se responsabiliza de la crianza en igualdad de condiciones que la madre, el crío aprende más, disfruta de mayor éxito académico y exhibe un comportamiento más saludable que cuando es sólo la madre la que realiza esa función. Esto tiene efecto incluso en los casos de padres separados que no comparten hogar con sus retoños, pero siguen de cerca su evolución y se preocupan de su cuidado..
En el caso de padres que asisten habitualmente a las actividades del colegio de sus hijos y se interesan por el tipo de educación que reciben, se ha demostrado que los críos regresan a casa con calificaciones medias más altas. En el ranking de posibles influencias sobre la vida académica de un niño, la presencia del padre se encuentra a la cabeza junto a la de la madre y por encima de otros factores como la situación económica de la familia, el origen étnico, el nivel académico de los progenitores y el entorno geosocial donde está la escuela.
Para el niño...
Parece ser que los niños varones con una presencia paternal fuerte, estable y cuidadosa son más competentes socialmente que los que viven alejados de sus papás. Uno de los factores de riesgo para el comportamiento agresivo es, precisamente, la ausencia del padre. En 1993 se realizó un estudio sobre la población estadounidense recluida en reformatorios e instituciones de acogida para jóvenes delincuentes. El 70 por 100 de ellos procedían de casas sin padre. Los psicólogos saben que entre los 5 y los 11 años, la imagen del padre surte de un abanico de modelos conductuales que sirven para que el niño aprenda a establecer los límites de lo socialmente aceptable. Buena parte del peso de la socialización del menor recae sobre las espaldas de su progenitor. Por supuesto, es conocido desde hace tiempo que muchos de los hombres que se comportan violentamente con sus esposas o hijos fueron, de pequeños, maltratados por sus padres.
Un gran invento.
Los estudios parecen desgranar cuatro aspectos clave en los que la labor del padre se nota más: los niños que reciben el apoyo de papá tienen mejores notas, son menos propensos a suspender cursos, participan en más actividades extracurriculares y se lo pasan mejor en la escuela.
El rango de herramientas que el padre utiliza para ejercer su influjo es inmenso, desde la caricia al bebé, hasta la pelea dialéctica con el adolescente. Se ha demostrado que el contacto físico paterno y materno no sólo refuerza psicológicamente al pequeño sino que tiene efectos positivos sobre su sistema inmune, sobre su capacidad para recuperarse de enfermedades y sobre su resistencia al dolor. Por otro lado, la confrontación paterno-filial de ideas tiene efectos extraordinarios sobre el desarrollo de habilidades dialécticas y cognitivas y sobre el reforzamiento de la autoestima, especialmente en periodos tan críticos para la evolución de la psique del individuo como la pubertad..
Está claro, el padre es un gran invento para la humanidad. ¡Y eso que Sigmund Freud proponía matarlo, aunque sólo fuera simbólicamente!
... y la niña
En el caso de las niñas, el influjo del padre no es menor. Las pequeñas aprecian la sensibilidad, el afecto y la disponibilidad de sus progenitores. En edades previas a la pubertad, las niñas cuyo padre está disponible siempre para jugar, ayudar con los deberes o resolver dudas terminan convirtiéndose en mujeres adultas más protegidas contra la depresión. También se han realizado estudios sobre el influjo del carácter paterno en las decisiones que la futura mujer tomará en su propio ámbito familiar. Pero ninguno de estos trabajos es tan curioso como el que recientemente se publicó en la revista Nature Genetics. Según esta investigación, realizada en la Universidad de Chicago, las mujeres tienden a sentirse más atraídas por olores corporales de varones que comparten ciertas peculiaridades genéticas con sus padres. En concreto, se decantan por hombres que tienen una secuencia de ADN MHC (para el complejo de histocompatibilidad) similar a la de sus progenitores.
Revista Muy Interesante Marzo / 2003
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